Escondido entre las calles adoquinadas de Viena, se alza el magnífico Palacio de Justicia, una maravilla arquitectónica que narra innumerables relatos de la historia austriaca. Desde su grandiosa fachada hasta sus salas de impresionante belleza, cada rincón está adornado con elegancia y majestuosidad.
Construido a finales del siglo XIX bajo el mandato del Ministro de Justicia, Dr. Anton Ritter von Schmerling, este impresionante edificio conserva su encanto y atractivo históricos, al tiempo que sirve de símbolo enfático del poder judicial austriaco.
Entre y retroceda en el tiempo mientras pasea por el vestíbulo, verdadera encarnación del diseño neorrenacentista. Los intrincados frescos del techo cantan canciones de justicia y ley de antaño. A medida que avanza por los pulidos suelos de mármol que reflejan la serena luz del día que entra por las vidrieras, cada paso le transmite una mezcla de solemnidad y esplendor que sólo se encuentra en estos vestigios sagrados del pasado. El Palacio de Justicia de Viena es algo más que un lugar: es una experiencia en la que el pasado se funde con el presente en un abrazo eterno de arte impregnado de patrimonio cultural.
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