El Castelo de San Jorge es una majestuosa estructura de piedra que se alza sobre la ciudad de Lisboa y sirve de recordatorio del rico patrimonio y la cultura de Portugal. Esta imponente fortaleza fue construida a mediados del siglo XI por orden de Afonso Henriques, coronado primer rey de Portugal en 1128. El castillo se alza en lo alto de una de las colinas más elevadas de la antigua Lisboa, ofreciendo a los visitantes una vista incomparable del valle del río Tajo.
Durante siglos, el Castelo de San Jorge ha sido un faro para que lugareños y turistas por igual exploren sus murallas históricas y jardines secretos. Dentro de estas antiguas murallas se esconden cientos y cientos de años de historia portuguesa, un inspirador recordatorio para todos los que atraviesan sus puertas de que este pequeño país ha dejado tras de sí un extraordinario legado que sigue dando forma a su identidad moderna hoy en día.
Este monumento ha sido testigo de muchos momentos importantes de la historia de Lisboa, desde la caída de los romanos hasta el renacimiento de Portugal como país marítimo. Se ha mantenido firme en todo momento, y es esta resistencia -junto con su magnífica restauración, terminada en la década de 1940- lo que lo convierte en una atracción turística tan atractiva. Todo, desde las murallas hasta las torres de vigilancia, ha sido magníficamente conservado y refinado, junto con una variedad de jardines que parecen retazos del paraíso. Un lugar turístico que no debe perderse.
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