Pocos lugares en el mundo pueden rivalizar con la majestuosa belleza del lago Braies, en los Alpes Dolomitas del norte de Italia. Enclavado en un valle a 1.494 metros de altitud, este lago alpino lleva siglos cautivando a los visitantes con sus aguas cristalinas y su impresionante telón de fondo montañoso. El propio lago tiene un vibrante color turquesa debido a su escasa profundidad, su fondo calcáreo y los arroyos glaciares que lo alimentan desde las montañas circundantes. No es de extrañar que quienes han visitado el lago Braies se sientan inspirados y revitalizados por su impresionante paisaje.
Tanto si es un excursionista experimentado como un simple admirador de la naturaleza, hay algo para todos los gustos en el lago Braies. Desde dar un tranquilo paseo alrededor del lago hasta explorar uno de los varios senderos que serpentean por los pintorescos valles que lo rodean, los visitantes pueden experimentar una sensación de asombro y maravilla al verse envueltos por este paraíso natural.
Para los lugareños, es un lugar popular para nadar, pescar y hacer senderismo en verano; mientras que durante los meses de invierno muchos vienen a practicar esquí de fondo o a pasear con raquetas de nieve por la orilla del lago. Cada año, miles de turistas visitan el lago de Braies para disfrutar de sus impresionantes paisajes y su ambiente increíblemente tranquilo, lo que lo convierte en una de las principales atracciones de Italia.
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